CAPACITACIÓN Y FORMACIÓN PROFESIONAL

SERVICIO SOCIAL Y ADIESTRAMIENTO LABORAL
Un deber, no una opción
Por FELIPA SUÁREZ RAMOS

 Vitales para garantizar el desarrollo económico y social del país y la mejor preparación de nuestro capital humano. Cumplir el período establecido para el servicio social es deber de todo graduado, para retribuir a la sociedad que ha hecho posible su formación. Falta claridad en la comprensión de la Ley 1254/73 entre jóvenes egresados y familiares. La ubicación del recién graduado parte de la selección por las asambleas realizadas en sus respectivos centros, según su evaluación integral y el escalafón. Las administraciones sólo pueden solicitar una reubicación en casos excepcionales, siempre con la aprobación de la dirección de su organismo. 

El cumplimiento del servicio social y el adiestramiento laboral de los recién graduados de técnicos medios y universitarios en los últimos años, han presentado dificultades que requieren de urgente solución.

Establecido en 1973 mediante la Ley No. 1254, el servicio social instituye el deber de los graduados universitarios y de técnicos medios de servir a la sociedad durante los tres primeros años de su vida laboral, en el lugar que el Estado determine a partir de sus planes y prioridades de desarrollo, e incluye dentro de este período el adiestramiento laboral como medio de preparación para ocupar posteriormente determinado puesto de trabajo.

Cumplir el servicio social no es una opción, sino un deber y una obligación de los egresados con la sociedad que los formó. Estos aspectos y las dificultades que se afrontan en este proceso son la base de la conversación con Mario Miranda Márquez, Mónica Bello Pérez y Yaritza Jerez Rojas, director y especialistas, respectivamente, de la Dirección de Capacitación y Desarrollo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), la cual, entre otras funciones, establece y controla las políticas de distribución, ubicación, servicio social y adiestramiento laboral de los recién graduados.

“Hay dos problemas que influyen de forma negativa: uno es el desconocimiento de las regulaciones que tienen los muchachos cuando se gradúan y, por lo tanto, o violan o no cumplen lo establecido; y el otro, que hay administraciones que incumplen lo dispuesto”, explica Miranda.

La vida demuestra que el concepto de servicio social no está claro para los muchachos ni para sus familias, pues múltiples cuestiones contribuyeron a desvirtuarlo durante el período especial y provocaron violaciones e incumplimientos, de tal forma que los graduados no sentían ya el compromiso de ir a trabajar adonde el país más lo necesitara.

La progresiva recuperación económica de la nación impone el rescate del servicio social tal y como lo concibe la ley, para lo cual se precisa de la voluntad y comprensión de cuantos intervienen en él, incluidos los padres.

La ubicación de los recién graduados se efectúa a partir de asambleas realizadas en sus respectivos centros, de acuerdo con la evaluación integral y el escalafón elaborados por las direcciones de los politécnicos, la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), así como de las necesidades de fuerza de trabajo presentadas por los organismos y entidades laborales.

“A esas asambleas se lleva un plan de distribución cuyo contenido son cifras, y a partir de la evaluación integral realizada y el escalafón que ocupan los estudiantes escogen la entidad laboral adonde irán –precisa Miranda. Pero ocurre que una vez destinados a determinado centro no quieren estar en él, o no se presentan a la ubicación dada porque están interesados en permanecer en el colectivo donde realizaron la práctica laboral, sin tener en cuenta que esta sólo es un requerimiento del plan de estudios, pues una vez graduados han de prestar servicio donde el país más los necesite.”

Al respecto, Miranda identifica dos graves problemas: “El primero comienza cuando el recién graduado quiere cambiar el centro adonde fue asignado. El concepto es que debe ir al lugar escogido en la asamblea, lo cual, además, es una necesidad priorizada.

Como no sabe que cumplir los tres años de servicio social es un deber contenido en una ley y que de no hacerlo se le puede invalidar el título, existen casos que no se presentan y quedan desvinculados, categoría inadmisible en una sociedad como la nuestra. El otro asunto es que las entidades no tienen derecho a autorizar un cambio de ubicación.”

“Esto sólo es posible para los casos excepcionales, como enfermedad y cambio de lugar de residencia, u otros muy específicos, con la aprobación del jefe del organismo nacional al cual se subordina la entidad o el funcionario del organismo en quien este delegue para ello. Sin embargo, hay direcciones administrativas de centros que, demostrando un total desconocimiento de lo establecido, emiten cartas de liberación de determinado recién graduado”, aclara Mónica.

Miranda precisa que el recién graduado es asignado a entidades específicas de los organismos, a solicitud de estos, y, en caso necesario, es permitido realizar cambios de un colectivo a otro dentro del propio organismo, lo cual se ha de informar a la dirección de Trabajo. Fuera de esto solo puede autorizarlo el MTSS con el consentimiento del organismo al que pertenece la entidad a la cual se asignó el graduado, porque implica una afectación del plan de distribución aprobado. En situaciones como estas el egresado se pone a disposición de la Dirección Provincial de Trabajo, para su reubicación.

 

TAMBIÉN DIFICULTADES EN EL ADIESTRAMIENTO LABORAL

 

El adiestramiento laboral forma parte del período establecido para el servicio social. Su objetivo es preparar al recién graduado técnica y laboralmente con vistas a que esté en condiciones de ocupar determinado cargo o puesto de trabajo.

Aquí también se han presentado problemas, porque hay entidades que al no estar claras de este concepto los liberaban indebidamente una vez finalizada esta etapa, sin concluir aún el tiempo previsto para el servicio social.

El adiestramiento laboral tiene una duración de hasta dos años, en el transcurso de los cuales el recién graduado es objeto de evaluaciones periódicas que permiten conocer cómo avanza en su preparación para ocupar una determinada plaza.

Al respecto, Miranda refiere que, en ocasiones, los centros argumentan que no demandan recién graduados por carecer de plazas para que estos se adiestren. Ese criterio constituye “un error grave de concepto porque, primeramente, en el transcurso del adiestramiento laboral no se ocupa ninguna plaza, sino que se rota por diferentes puestos de trabajo.

Además, los directivos deben tener luz larga y pedir al recién graduado, evaluando que en el futuro algún trabajador se pueda jubilar, o se trate de puestos de trabajo en los cuales fluctúen las personas y se desconoce en qué momento exacto esto ocurrirá, o hayan perspectivas de ampliar sus volúmenes de producción o servicios y van a necesitar personas calificadas para enfrentar esta situación”.

El recién graduado llega a una entidad para recibir un adiestramiento laboral acorde a un plan que contiene un grupo de requerimientos: el primero es una buena acogida, es decir, que lo estén esperando, lo reciban, le den una información de toda la entidad y lo presenten a todas las organizaciones, el consejo de dirección y el colectivo laboral, tal como establece la Resolución No. 8 del 2005, Reglamento general de las relaciones laborales.

Los técnicos de nivel medio deben presentarse en sus centros a los siete días posteriores a la graduación y, por lo general, no lo hacen. Una vez allí se les asignará un tutor que los guíe, y se les elaborará un plan de adiestramiento laboral contentivo de todas las acciones de capacitación necesarias, para que en determinado período pueda cumplir una responsabilidad.

Ese plan se evaluará trimestralmente, señalando al adiestrado los problemas que presenta y cómo se va a enfrentar su solución para que al finalizar el entrenamiento esté realmente preparado. De no ser así, la entidad puede situarlo en una plaza de menor categoría, mandarlo a recalificar o rescindir la relación laboral.

 

PRINCIPALES DEFICIENCIAS

 

Los especialistas apuntan la existencia de un grupo de deficiencias en el proceso de distribución, ubicación, servicio social y adiestramiento laboral.

En cuanto a la ubicación, estas deficiencias están dadas por la poca participación de los centros afectados en las asambleas destinadas a este fin, y también en ocasiones, por la inasistencia de los estudiantes que se gradúan.

Con respecto a la distribución, afirma la especialista Yaritza, sucede que “las administraciones no envían en tiempo y forma a las direcciones de Trabajo municipales sus necesidades de técnicos medios, o no las entregan y después los jóvenes se aparecen con una carta de solicitud de las entidades que no demandaron, para que cumplan en las mismas el servicio social y el adiestramiento laboral.

“En el caso en que la demanda esté por debajo de la disponibilidad –precisa–, se busca una solución, incluida la opción del estudio como empleo mediante los cursos de Superación Integral para Jóvenes o de reorientación profesional.”

“Las administraciones no se dan cuenta de que se trata del futuro técnico y profesional del país. Hay que sensibilizarse con esta situación, que no es una tarea más, sino una muy importante para la formación técnica y laboral de una parte estratégica de nuestro capital humano.

Todo está regulado y legislado; lo último al respecto es una circular del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros que precisa la necesidad de reforzar la atención y preparación de los recién graduados”, concluye Miranda.



 

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Cubasindical 2007

 

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